La isla y los demonios (1952), obra de Carmen Laforet, es uno de los grandes hitos de su producción. Representa, sobre todo, un “regreso”, tanto en el plano personal como en el literario. Regreso literario porque la novela repre­senta el reencuentro de la autora con un público que esperaba, tras Nada (1944), una obra que confirmara su valía artística; y regreso personal porque el libro supone el retorno de Laforet al universo de su infancia y adolescencia, el de las Islas Canarias. La autora, aunque nacida en la península, lleva inserta, en efecto, la esencia insular.

La isla y los demonios 2

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