Lockhart Flawse, hijo ilegítimo cuya madre murió al darle a luz sin confesar jamás quién era el padre -y que tal vez sea el producto de un incestuoso encuentro a oscuras entre padre e hija-, vive con su abuelo -y quizá padre-, vejete intensamente verde y torturado por impulsos sexuales incontenibles. Lockhart no existe legalmente, pues no está inscrito en ninguna parte, y su abuelo ni siquiera le llama por su nombre, sino que le denomina «el bastardo». El niño crece inocente de cuerpo y alma en las montañas de Escocia, amparado por un extraño mayordomo, pastor y único sirviente de la mansión.

Pasan los años, y el abuelo decide hacer un crucero con un doble objetivo: conseguir una mujer (la última ama de llaves y compañera de cama le ha abandonado) y, si es posible, deshacerse del bastardo.

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