«Josefina Plá nace un 9 de noviembre de 1903 en la Isla de Lobos (Fuerteventura). Su familia procedía de Alicante, pero el trabajo del padre como torrero de faros llevó el hogar desde las márgenes del Mediterráneo a las orillas del Atlántico. Su destino canario de oteadora de horizontes la hizo recalar en el faro de Martiño, en la Isla de Lobos donde vio la luz. Una infancia acunada por el “soliloquio bárbaro del verde dios desnudo”. Estos serán, pues, los años que vinculan a Josefina Plá con el espacio insular; sus recuerdos, aunque pocos, y la creación y recreación de este paisaje demuestran que este ámbito dejó una profunda huella en su vida. En 1908 el traslado del padre obliga a la familia a abandonar definitivamente el archipiélago, para vivir sucesivamente en Guipúzcoa, Almería, Murcia, Alicante, Valencia…, escenarios en los que transcurrirá parte de la niñez y la adolescencia de Josefina Plá.

Durante el verano de 1923 la familia reside en Villajoyosa (Alicante); allí se encontrará con el artista paraguayo Andrés Campos Cervera —más tarde conocido como Julián de la Herrería (1888-1937)—, quien becado por su gobierno investigaba la cerámica de Manises. Tras seis días de cortejo, el artista se tendrá que ausentar al matricularse en la Escuela de Bellas Artes de Madrid; una exposición lo traerá de vuelta al Levante, pero pronto marchará irremediablemente a Paraguay. El noviazgo epistolar continuará hasta que se celebra la boda por poderes, el 17 de diciembre de 1926: él se encuentra en Asunción. Ella en Almería. Una vez desposada, Josefina Plá —femenino Colón— cruza el océano un seis de enero rumbo a Paraguay; el uno de febrero de 1927 pisa tierra americana. Su destino definitivo será esa “isla rodeada de tierra en el corazón del continente”, al decir de Augusto Roa Bastos.

Desde su llegada al país, primero acompañada y luego sola —su marido fallece en Valencia (España) un 11 de julio de 1937—, lleva a cabo una ingente actividad cultural: cerámica, grabado, periodismo —escrito y radiofónico (redactora, corresponsal, crítica literaria, locutora…)—, teatro, libretos de ópera, poesía, narrativa —novela y relato—, docencia, investigación —historia, arte, literatura…—, funda y dirige centros —escuelas, museos—, participa en cenáculos literarios, traduce obras dramáticas y poéticas —inglés, francés, italiano, portugués—, organiza exposiciones y difunde principios estéticos…. Su entrega al quehacer de reivindicar la cultura la acompañará siempre, hasta su última exhalación, el 11 de enero de 1999.»

Nota Biográfica de Ángeles Mateo del Pino

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